
Un momento en una agenda, una décima de segundo más. Vuelan, van saltando de hoja en hoja, mil millones de instantes más de los que hablar.
No hay nada racional, y los que más piensan son en realidad los menos racionales. Lo irracional es lo perfecto, los sueños escondidos son los más maravillosos, porque en realidad los sacamos a la luz paseando entre la noche.
Los bares son una solución. Pintalabios extendido por la cara y el rimel corrido. El pelo alborotado y una copa de ron en la mano.
