Escribir es mi única forma de expresión, mi consuelo y mi desahogo. Es mi válvula de escape cuando los pensamientos se acumulan en mi estómago, me colapsan la garganta y me impiden respirar.

jueves, 8 de noviembre de 2012

Y matar al que me mata.

Tengo el cuerpo en el sitio, la cabeza en el cielo, los píes en el suelo, 
los dedos en la mente, la mente volando, las ganas gastadas,
los ojos cansados, la vida vacía y el día lluvioso.

Puedo vivir del aire y es una gran mentira. 
El dinero dirige.. La vida. 
Y nada ya no es bastante. 

Pasa. 
Todo pasa. Pero llega un momento que parece que no avanza. 
Y busco formas de matar al que me mata. 
Y ya he perdido la noción. 

He dejado de escuchar mi alrededor. 

Oigo voces que danzan por el aire, 
pero tengo cosas importantes que pensar.
Y sin embargo no pienso, sólo escribo. 
Lo que quiero y lo que tengo. 
Como si alguien manejara o manejase mi mano. 
Como si ella bailara sola. Tan sola que nadie la mira. 
Ni siquiera yo. 

Justifico algo, 
pero nada justifica mi actitud.

Fuerza. 
La fuerza se me escapa entre los dientes y las ideas vienen y luego se van. 
Pero algo permanece.. 
O tal vez no. 

Todo es efímero. Todo llega y todo vuela. 
Sin embargo yo ni llego, ni marcho, ni vuelvo. 
Y tampoco vuelo.
Sólo busco la manera de escapar.. ¿Tan malo es eso?
No quiero nada, sólo escapar. 
Abrir la ventana,
salir volando..
Ya está.
Sólo basta imaginar.