Escribir es mi única forma de expresión, mi consuelo y mi desahogo. Es mi válvula de escape cuando los pensamientos se acumulan en mi estómago, me colapsan la garganta y me impiden respirar.

domingo, 19 de mayo de 2013

Lo más doloroso es que te miro y te quiero. Eso es lo peor de todo. Que no siento una gota de rencor, ni de odio, ni de enfado cuando te tengo delante. Es que veo tus ojos y sólo puedo quererte. Me sonríes y sólo puedo sonreírte. Aunque luego te marches y vuelva el vacío y la tristeza y la rabia. Sobre todo la rabia. Pero te veo y todo se remueve por dentro. Eres como una tormenta de verano. Un huracán de sensaciones.. Tú siempre apareces para ponerlo todo patas arriba, y luego te marchas como si nada hubiera pasado, dejando la calma de después de la tormenta. Dejando el silencio de después de los truenos. Dejando el vacío. Eso es todo lo que queda. Pero te miro y te quiero. Y esa es una certeza imposible de ignorar.
Sigo intentado encontrar una explicación. A lo mejor es que tenemos tantas cosas de que hablar que no sabemos por dónde empezar. O puede ser que simplemente no tengamos nada que decirnos. Pero yo sé que cuando tiemblas no es de frío sino de amor. Y que si tus manos me rozan y tus ojos me miran, tú me besas en el cuello en lugar de en los labios porque los labios son cosas de enamorados y tú no te enamoras y tampoco te entregas. Porque tú eres de todo bajo control. De follar despacio, en silencio y con preservativo. Orgulloso e incomprensible. Tu mente es un muro completamente cerrado con el que me choco una y otra vez. Y si tú no me hablas yo no te entiendo. Pero lo cierto es que nosotros somos más de silencio y de la procesión va por dentro. Pero también es cierto que nuestros cuerpos se entienden cuando están desnudos, y eso es más importante que todas  las conversaciones que nunca tendremos.

jueves, 14 de febrero de 2013

He perdido el tiempo, la calma, la vida, las cosquillas y el abrigo. He tardado años y siglos y días y un tiempo incontable en olvidar, en comprender y asimilar. Sólo ha faltado la mitad de lo que he necesitado, y he necesitado el doble de lo que quería. Pero te quería. Y eso es algo tan grande como que el mundo es mundo y que vida sólo hay una. Tan grande como flotar en medio del universo y girar sobre uno mismo y alrededor de una órbita. Quererte ha sido gigante. Y el gigante has sido tú. Inmenso en mi vida, en mis días.. inmerso. Y ya no sé si es tiempo de olvidar, de recordar o de volver a empezar. Que lo mío nunca ha sido decidir ni elegir. Y que me pasaría las horas pensando. Pensando en mí y en ti y en los dos y en las noches en los coches, los abrazos del portal, el subir por el balcón.. Dejarte entrar, pasar, jugar, rodar y marchar. Quererte ha sido como la vida, como el mundo, como la humanidad, como el amor. Las dos caras de la moneda. Impresionante. Increíble..
Y doloroso. Muy doloroso.

miércoles, 2 de enero de 2013

¿Cómo me siento? Es como si tu mano agarrara mi corazón. Sin soltarlo. Bien fuerte. Estrujándolo. Retorciéndolo. Dándole vueltas y más vueltas. Dejándolo sin oxígeno. Impidiéndole respirar. Torturándolo y quitándole la vida poco a poco. Segundo a segundo.
¿Aun no lo entiendes? Está en tus manos. Es tuyo desde hace tiempo. Y tú sigues cerrando los puños. Apretando. Asfixiando. Ahogándolo. Y ahogándome.
Ya no aguanto más. Quiero que desaparezca esta sensación, que desaparezca el corazón o que desaparezcas tú. No hay más opciones, y no sé si tengo control sobre alguna de ellas.
Pero tú sí. Puedes terminar de destrozarme. Aprieta del todo. Déjame sin alma. Es lo mínimo que puedes hacer después de años de tortura. Termina con esto. Pon punto y final de un sólo golpe y cierra la mano por última vez. No te volveré a ver.

martes, 11 de diciembre de 2012

Ya no te odio. No siento rencor. Tampoco rabia.. Ya no. Únicamente quiero que desaparezcas. No quiero verte a mi alrededor. No quiero escucharte. No quiero mirar tu cara entre el resto de la gente. Quiero que dejes de existir para mi. No quiero ver tu sonrisa ni que estés presente. No quiero recordarte, no quiero pensar en ti. Sólo quiero desterrarte de mi memoria y enterrarte, como si nunca te hubiera conocido.
Quiero olvidarme de que existen unos besos que sólo se dan con tus labios.
No te deseo lo peor, pero tampoco lo mejor. Quiero que pases por lo que yo he pasado. Que encuentres a alguien que te trate como tú.Y que, pasado un tiempo, caigas en la cuenta de que perdiste lo único que te podía hacer sentir bien.

jueves, 6 de diciembre de 2012

La prisa mata.

Todos los días veo pasar a la misma gente, a la misma hora y con la misma prisa. Yo no tengo prisa. Sólo observo desde mi ventana mientras me tomo el café. Veo pasar al chico de la bici, a los chicos que van a clase, a niños que van con sus padres, a la chica que espera el autobús, siempre mirando el reloj. . A los chavales que fuman alejados de la puerta del instituto, a chicos hablando con profesor, profesor que llega con alumna…
Pero hoy, algo ha cambiado. La chica que espera el autobús, al salir de su casa se ha encontrado con que el ascensor no funcionaba y, casualmente, al bajar por las escaleras se ha cruzado con una vecina anciana que subía cargada y no le ha quedado otra opción que ayudarle con las bolsas. Así que por este pequeño contratiempo ha llegado un minuto más tarde y tan sólo por un minuto ha perdido el autobús. 
Casualmente, hoy, el chico de la bici se ha quedado dormido y ha pasado un poco más tarde. Justo a tiempo para ver como la chica del autobús saltaba desde el puente. 
Era eso o llegar tarde al trabajo. . La hubieran matado de todas formas.

jueves, 8 de noviembre de 2012

Y matar al que me mata.

Tengo el cuerpo en el sitio, la cabeza en el cielo, los píes en el suelo, 
los dedos en la mente, la mente volando, las ganas gastadas,
los ojos cansados, la vida vacía y el día lluvioso.

Puedo vivir del aire y es una gran mentira. 
El dinero dirige.. La vida. 
Y nada ya no es bastante. 

Pasa. 
Todo pasa. Pero llega un momento que parece que no avanza. 
Y busco formas de matar al que me mata. 
Y ya he perdido la noción. 

He dejado de escuchar mi alrededor. 

Oigo voces que danzan por el aire, 
pero tengo cosas importantes que pensar.
Y sin embargo no pienso, sólo escribo. 
Lo que quiero y lo que tengo. 
Como si alguien manejara o manejase mi mano. 
Como si ella bailara sola. Tan sola que nadie la mira. 
Ni siquiera yo. 

Justifico algo, 
pero nada justifica mi actitud.

Fuerza. 
La fuerza se me escapa entre los dientes y las ideas vienen y luego se van. 
Pero algo permanece.. 
O tal vez no. 

Todo es efímero. Todo llega y todo vuela. 
Sin embargo yo ni llego, ni marcho, ni vuelvo. 
Y tampoco vuelo.
Sólo busco la manera de escapar.. ¿Tan malo es eso?
No quiero nada, sólo escapar. 
Abrir la ventana,
salir volando..
Ya está.
Sólo basta imaginar.