Escribir es mi única forma de expresión, mi consuelo y mi desahogo. Es mi válvula de escape cuando los pensamientos se acumulan en mi estómago, me colapsan la garganta y me impiden respirar.

miércoles, 13 de abril de 2011

martes, 12 de abril de 2011

Te he echado de menos hoy, exactamente igual que ayer.

Apenas queda nada,
apenas mil palabras.. quedan.
Queda sólo el silencio
que hace estallar la noche fría y larga,
la noche que no acaba.
Sólo eso queda.

Frente a frente bajamos la mirada, pues ya no queda nada de que hablar. .
Nada.

Queda un gesto amable para no hacer la vida insoportable
y así ahogar las penas.
Sólo eso queda...

viernes, 8 de abril de 2011

No importa cuántos cuchillos nos clavemos en la espalda.

Siempre nos la cubriremos el uno al otro..

jueves, 7 de abril de 2011

Y lo siento.
Tal vez en otra vida.
Tal vez en otras noches cuando tengamos otros sueños diferentes
podremos intentar de nuevo el juego que nos ha quedado pendiente
o podremos olvidarnos para siempre.

domingo, 13 de marzo de 2011

Un cuadro de Dalí.

Pasas la siguiente página y todo vuelve a ser una espiral de palabras

sin fin,

sin sentido,

sin amor.

Llegas a ese punto en el que todo importa nada,

donde hasta el miedo se ha echado a correr

y el tiempo ha quedado reducido a un espacio con música.

Y las horas pasan sentadas frente a ti.

Ya no queda luz,

ni ideas,

ni ganas.

En el espejo hay un tú que se parece a ti pero no eres tú.

La casa se parece a un cuadro de Dalí.

Las voces de la calle parece que te gritan.

Y los rincones te miran esperando un poco de atención.

No hay mayor infierno que la duda.

Y no hay mal que por bien no venga.

miércoles, 9 de marzo de 2011


Tenía algo que decir pero ya no me acuerdo.
Había algo que sentía, que quería.. y ya no sé dónde está.
Ahora hay un vacío que no entiendo de dónde a venido.
Tal vez sea algo relacionado con mis neuronas espejo
y puede que le haya robado los sentimientos a otro.

La verdad es que estoy cansada del frío que nunca se marcha,
de mi piel de lija,
de los bordes de mis ojos
y de mi incontinente ansia que nunca se sacia.

Harta de papeles en blanco que ya no soy capaz de rellenar
y de otros ocupados por letras que jamás me interesarán.
Del cenicero abarrotado,
del movimiento de tierra enfrente del balcón
y de la luz gris.

Agotada de los días iguales,
del tiempo sin nada y de dejar pasarlo.

Como aquel que abre el grifo y deja el agua corriendo,
que se escape,
que fluya,
que marche,
que se gaste.

jueves, 3 de febrero de 2011

La realidad.

El problema es que nadie hacemos las cosas que de verdad queremos hacer. Rechazamos lo que sentimos. Supongo que porque el miedo al fracaso, al rechazo, o a alguna otra mierda así, nos cohíbe, y no nos deja liberarnos.

Y es que en cuanto nacemos, nos cuentan esta gran mentira de lo que es la vida y nos enseñan que lo que hay que hacer es estudiar, para luego trabajar, para después poder comprarte un coche, una casa, casarte, tener hijos, formar una familia..

Y así cuando seas viejo podrás cobrar una ''gran'' pensión, como recompensa a toda una vida de sacrificios, de la que no has dedicado ni un 20% a hacer lo que de verdad te apetecía hacer. Y entonces, con un montón de años cargados a la espalda, otras tantas enfermedades, y muchas menos ilusiones, podrás ''disfrutar'' de una jubilación con todo el tiempo libre del mundo. Entonces, que ya no te quedarán ni ganas, ni fuerzas. Ya que habrás ido dejando por el camino todos los sueños y aspiraciones al darte cuenta de que la mayoría era completamente incompatibles con tus principales ''obligaciones''.

Lo siento, pero así son las cosas.

¿Y sabeís lo que ocurre? Que no es posible salirse de este puto círculo y sobrevivir. Así que lo único que nos queda es agachar la cabeza e intentar integrarnos lo más dignamente posible. Es triste, pero es así.