Escribir es mi única forma de expresión, mi consuelo y mi desahogo. Es mi válvula de escape cuando los pensamientos se acumulan en mi estómago, me colapsan la garganta y me impiden respirar.

jueves, 3 de febrero de 2011

La realidad.

El problema es que nadie hacemos las cosas que de verdad queremos hacer. Rechazamos lo que sentimos. Supongo que porque el miedo al fracaso, al rechazo, o a alguna otra mierda así, nos cohíbe, y no nos deja liberarnos.

Y es que en cuanto nacemos, nos cuentan esta gran mentira de lo que es la vida y nos enseñan que lo que hay que hacer es estudiar, para luego trabajar, para después poder comprarte un coche, una casa, casarte, tener hijos, formar una familia..

Y así cuando seas viejo podrás cobrar una ''gran'' pensión, como recompensa a toda una vida de sacrificios, de la que no has dedicado ni un 20% a hacer lo que de verdad te apetecía hacer. Y entonces, con un montón de años cargados a la espalda, otras tantas enfermedades, y muchas menos ilusiones, podrás ''disfrutar'' de una jubilación con todo el tiempo libre del mundo. Entonces, que ya no te quedarán ni ganas, ni fuerzas. Ya que habrás ido dejando por el camino todos los sueños y aspiraciones al darte cuenta de que la mayoría era completamente incompatibles con tus principales ''obligaciones''.

Lo siento, pero así son las cosas.

¿Y sabeís lo que ocurre? Que no es posible salirse de este puto círculo y sobrevivir. Así que lo único que nos queda es agachar la cabeza e intentar integrarnos lo más dignamente posible. Es triste, pero es así.

lunes, 31 de enero de 2011


Un momento en una agenda, una décima de segundo más. Vuelan, van saltando de hoja en hoja, mil millones de instantes más de los que hablar.
No hay nada racional, y los que más piensan son en realidad los menos racionales. Lo irracional es lo perfecto, los sueños escondidos son los más maravillosos, porque en realidad los sacamos a la luz paseando entre la noche.
Los bares son una solución. Pintalabios extendido por la cara y el rimel corrido. El pelo alborotado y una copa de ron en la mano.

lunes, 3 de enero de 2011

Es impresionante la de clases de adicciones que existen. Sería demasiado fácil si solo fueran hábitos. Creo que la parte más dura de mandar a la mierda un hábito es querer mandarlo a la mierda. A menudo, las cosas empiezan de cero como una parte normal de tu vida y cruzan la línea de la obsesión. Pierdes el control. ''Que unas personas hagan cosas horribles no quiere decir que sean personas horribles.'' El caso es que la adicción no acaba bien porque, tarde o temprano, deja de hacer sentir bien y empieza a doler. Pero dicen que no mandas a la mierda un hábito hasta que caes en lo más bajo. Pero, ¿cuándo sabes que has caído? Porque no importa cuánto daño nos está haciendo algo; a veces, dejarlo marchar, nos duele más.

O comes o te comen

y no nos vamos
a dejar morir de hambre.

Cada uno de vosotros es el único ejemplo de vosotros que jamás existirá. Y no hay ninguna autoridad en este mundo que pueda decir cómo comportarse en ningún momento o lugar. Las únicas cadenas que existen están en tu mente. Podeís hacer lo que queraís si poneís vuestra mente en ello. El amor es más fuerte que el miedo.
La revolución es ahora.

lunes, 29 de noviembre de 2010

Y yo ya no puedo hacer más si este más siempre resta.

¿Y si no regreso jamás y este ruido no cesa?

Volvamos a los orígenes. Sigamos un poco más allá. Todavía podemos llegar más lejos. Hasta el infinito. Vamos a volar muy alto. Corre. Pisa el acelerador hasta que todo ésto quede a miles de kilómetros de nosotros. Todavía podemos ir más deprisa. Lleguemos hasta el límite. Atravesemos esa frontera que separa el bien del mal. Dejemos todo atrás. Arriesgémoslo todo. Vamos a soñar una vez más. Puede que por última vez.
Sígueme por ese camino que no sé a dónde va. Vamos a perdernos con el aire y a no volver nunca.

Ójala se amara el mundo como ellos se han amado en estos cincuenta años.

lunes, 22 de noviembre de 2010

Porque hoy es hoy.


Voy a dejar a un lado los para mañana para vivir pensando en hoy. Y voy a desterrar los antes porque ayer era ayer. Me voy a centrar en este preciso instante para dedicarme a un ''carpe diem'' constante. Porque he decidido que voy a ser tan feliz como yo quiera serlo. Que me voy a sujetar la sonrisa con imperdibles si hace falta, para llevarla continuamente puesta. Y es que hoy he mirado al sol de frente y me he llenado de energía y de ganas de comerme el mundo bocado a bocado, y eso es lo que voy a hacer.


Meriéndate el mundo conmigo, tú que me has ayudado.