El verdadero problema es que le encantan los principios y odia todo lo demás.
Que adora los comienzos,
los pasos dudosos,
las palabras escogidas,
los roces sin querer y queriendo con escalofrío incluido,
y los besos torpes del principio,
miedosos,
cautos,
con cuidado,
esperanzados,
con ilusión...
Pero sobre todo,
es adicta a la emoción del no saber qué vendrá,
del poder imaginar cómo será,
qué pasará,
cuándo,
dónde
y por qué.
Está enganchada a las expectativas,
a la incertidumbre
y a la libertad que te deja el no saber,
para pensar que puede ser lo que tú quieras que sea.
Escribir es mi única forma de expresión, mi consuelo y mi desahogo. Es mi válvula de escape cuando los pensamientos se acumulan en mi estómago, me colapsan la garganta y me impiden respirar.
sábado, 26 de julio de 2014
Quédate aquí como se quedan los rastros del sol,
y no te marches como no se van las ganas de ti.
Que ahora estoy como los días después de la lluvia,
como el cielo cuando desaparece la tormenta.
Me has tocado con algo que no tiene nombre
y no sé llamar de ninguna manera a esta sensación.
Sigue existiendo la libertad y con ella te escojo a ti.
No queda rastro de sentimientos anteriores.
Apareces y el tiempo se detiene,
el colchón se convierte en mesa donde comernos a besos,
y descubres rincones que no sabía que existían en mi cuerpo.
El parque ha cambiado de aspecto desde que tú estás en él,
y el laberinto es un sitio en el que siempre encuentro la entrada pero no quiero que llegue la salida.
Déjame entrar en tu cabeza y ayúdame a despejar esas ideas.
Porque mis pensamientos no están claros
pero el mundo es menos cruel desde que tú estás en ellos.
y no te marches como no se van las ganas de ti.
Que ahora estoy como los días después de la lluvia,
como el cielo cuando desaparece la tormenta.
Me has tocado con algo que no tiene nombre
y no sé llamar de ninguna manera a esta sensación.
Sigue existiendo la libertad y con ella te escojo a ti.
No queda rastro de sentimientos anteriores.
Apareces y el tiempo se detiene,
el colchón se convierte en mesa donde comernos a besos,
y descubres rincones que no sabía que existían en mi cuerpo.
El parque ha cambiado de aspecto desde que tú estás en él,
y el laberinto es un sitio en el que siempre encuentro la entrada pero no quiero que llegue la salida.
Déjame entrar en tu cabeza y ayúdame a despejar esas ideas.
Porque mis pensamientos no están claros
pero el mundo es menos cruel desde que tú estás en ellos.
miércoles, 14 de mayo de 2014
Esa noche, la vida se le había ido del todo de las manos. La alegría le subía por el estómago como la espuma de la cerveza, y el picor de la garganta le dormía las ideas. Pero todo estaba claro. La mente estaba en blanco y su cuerpo en movimiento. Tan sólo había sitio para impulsos primarios, y los sentimientos eran simples pero claros. No importaban sus días oblicuos, ni su rutina, ni su esfuerzo por encontrar algo más allá de toda esa mierda en la que estaba inmersa y a la que otros llamaban estabilidad. Habían quedado a un lado sus ansías de escapar y las ganas de marchar a otro lugar en los que la palabra sociedad sonara a algo de lo que ella quisiera formar parte. Ya no importaba su falta de libertad, ni la tristeza por la palabra humanidad, ni los fantasmas del pasado, ni las voces en su cabeza, ni el cansancio de las mentiras, ni el exceso de ganas de vivir fuera de todas esta basura. De verdad, y en realidad, todo esto, esa noche, había quedado a un lado.
Ya sabía que la sensación no era real, y que todo se desvanecería en cuanto se echara a dormir y empezara a soñar. Que los sueños no siempre son buenos, y que la vida es aun más cruda cuando abres los ojos después de esas historias.
Pero ahí estaba, en la primera fila de la única fila del concierto. Moviéndose con más ganas que nunca, cantando rock and roll a pleno pulmón y desprendiendo una felicidad que cualquiera que la conociera peor que ella misma se podría creer.
Y él se la creyó. Mientras tocaba el bajo miraba a aquella chavala que saltaba sin parar, que le retaba, que le bailaba, que le cantaba.. La veía cómo iba de la barra al baño, del baño a la barra, de la barra al escenario, y del escenario arriba. Cómo reía sin parar, cómo disfrutaba, cómo miraba a sus amigos y, sobre todo, cómo ellos la miraban. Con esos ojos con los que se mira a alguien realmente feliz. Y sólo así podía mirarla él.. Creo que desde ese momento la empezó a querer.
Pero ella había empezado a prescindir de la palabra amor, y en ese momento su cabeza flotaba y sus instintos bailaban. Y sólo quería dejar de querer y dejarse querer. Y le habría dejado a cualquiera con una cara bonita y cuatro palabras inteligentes. Le tocó a él que además tocaba y lo hacía bien. No podía sustituir el vacío, ni sentiría el hormigueo en el estómago, ni las ganas de cambiar de vida por él. Pero tocaba y lo hacía bien. Y cuando le cogió la mano sintió que podía sostenerla temporalmente, y que si recorría su cuerpo recuperaría durante unas horas aquello que ya no sentía, y el placer podía ser reconfortante viniendo de esos dedos. Tenía ojos de buscar calor, de querer querer y de vivir por y para algo. Y eso es algo que no todo el mundo tiene. Y ese era un día de esos en los que hay que aprovechar aquellas cosas poco comunes que de vez en cuando aparecen. Así que echó a andar y él la siguió.Y, entre sábanas, se le olvidó por un tiempo toda su historia anterior, la foto de la estantería, los años perdidos, el amor reciente, el corazón cerrado, las decepciones, la ilusión desvanecida, la cruda certeza y todo lo ocurrido en los últimos tiempos.
Pero todo se acaba rápido y la noche más. Y el sol llega como llegan los finales anunciados, entrando por la ventana abierta de esa habitación que hacía unos instantes había sido otra. Y ella despierta como siempre que despierta de un buen sueño. La ficción ha terminado y la vida continúa. El tiempo del chico del bajo se ha acabado, y de la chica feliz de la noche anterior ya no queda rastro.
- Te acompaño a la puerta - Es todo lo que dice mientras le tira de la cama.
Ya sabía que la sensación no era real, y que todo se desvanecería en cuanto se echara a dormir y empezara a soñar. Que los sueños no siempre son buenos, y que la vida es aun más cruda cuando abres los ojos después de esas historias.
Pero ahí estaba, en la primera fila de la única fila del concierto. Moviéndose con más ganas que nunca, cantando rock and roll a pleno pulmón y desprendiendo una felicidad que cualquiera que la conociera peor que ella misma se podría creer.
Y él se la creyó. Mientras tocaba el bajo miraba a aquella chavala que saltaba sin parar, que le retaba, que le bailaba, que le cantaba.. La veía cómo iba de la barra al baño, del baño a la barra, de la barra al escenario, y del escenario arriba. Cómo reía sin parar, cómo disfrutaba, cómo miraba a sus amigos y, sobre todo, cómo ellos la miraban. Con esos ojos con los que se mira a alguien realmente feliz. Y sólo así podía mirarla él.. Creo que desde ese momento la empezó a querer.
Pero ella había empezado a prescindir de la palabra amor, y en ese momento su cabeza flotaba y sus instintos bailaban. Y sólo quería dejar de querer y dejarse querer. Y le habría dejado a cualquiera con una cara bonita y cuatro palabras inteligentes. Le tocó a él que además tocaba y lo hacía bien. No podía sustituir el vacío, ni sentiría el hormigueo en el estómago, ni las ganas de cambiar de vida por él. Pero tocaba y lo hacía bien. Y cuando le cogió la mano sintió que podía sostenerla temporalmente, y que si recorría su cuerpo recuperaría durante unas horas aquello que ya no sentía, y el placer podía ser reconfortante viniendo de esos dedos. Tenía ojos de buscar calor, de querer querer y de vivir por y para algo. Y eso es algo que no todo el mundo tiene. Y ese era un día de esos en los que hay que aprovechar aquellas cosas poco comunes que de vez en cuando aparecen. Así que echó a andar y él la siguió.Y, entre sábanas, se le olvidó por un tiempo toda su historia anterior, la foto de la estantería, los años perdidos, el amor reciente, el corazón cerrado, las decepciones, la ilusión desvanecida, la cruda certeza y todo lo ocurrido en los últimos tiempos.
Pero todo se acaba rápido y la noche más. Y el sol llega como llegan los finales anunciados, entrando por la ventana abierta de esa habitación que hacía unos instantes había sido otra. Y ella despierta como siempre que despierta de un buen sueño. La ficción ha terminado y la vida continúa. El tiempo del chico del bajo se ha acabado, y de la chica feliz de la noche anterior ya no queda rastro.
- Te acompaño a la puerta - Es todo lo que dice mientras le tira de la cama.
miércoles, 18 de septiembre de 2013
La vida es o debería ser como una puesta de sol.
Que la disfrutas porque es increíble, preciosa, espectacular, y no sabes si volverás a ver una tan bonita como esa algún día.
Como el último día en la playa, el último baño en el mar, o como el último bocado de tu comida favorita. Que lo saboreas porque sabes que se va a acabar.
La vida es o debería ser así.
Como el último día en la playa, el último baño en el mar, o como el último bocado de tu comida favorita. Que lo saboreas porque sabes que se va a acabar.
La vida es o debería ser lo mismo.
No sabemos cuándo acabará, pero cualquier puesta de sol puede ser la última. Cada beso puede ser el último. Cada conversación, cada risa, cada mirada, cada sorbo..
Puede ser el último.
Y deberíamos disfrutarlo como tal.
viernes, 23 de agosto de 2013
Lo que necesito es alguien para quien sea prioritaria y no opcional. Alguien que me quiera por encima de todo. Que no deje nada por mí, pero que esté dispuesto a hacerlo. Que no conciba la vida si no es conmigo, y que su mayor hobby sea yo misma.
No quiero ser una pieza más de tu vida.. Quiero ser tu vida. Y que nos baste con pasar el tiempo juntos. Que dé igual dónde y que dé igual cómo. Que no importe nada más que nosotros.
Alguien que quiera hacer mil cosas conmigo.. Incluso tirarse en paracaídas. Porque si yo salto tú saltas y si tú saltas yo salto.
No quiero alguien a quien le baste una noche por semana de estar conmigo y dos o tres llamadas de qué tal, qué has hecho hoy. No quiero alguien que me hable de sus cosas sin que me importen y que oiga las mías sin que le importen. Que la conversación se reduzca a lo que has hecho en el día y luego ya no nos queden más opciones que besarnos porque se acabaron las palabras. No quiero alguien que me quiera y que le quiera pero que eso sea todo. No quiero familia, quiero amor. Un amor de los de películas. De los que te cortan la respiración y no te dejan dormir por las noches porque la vida real supera a los sueños. Uno de esos que te desquician, que te vuelven loco, que te llevan al límite..
Eso es lo que quiero.
domingo, 18 de agosto de 2013
Apaga la televisión, abre las ventanas y que entre el aire, el sol, el calor, el frío, la lluvia o lo que sea que ande por el cielo en este momento.
Asómate, mira el mundo y sal a la calle.
La vida está pasando. Únete a ella.
Cada segundo es vida.
Cada instante la tierra gira un poco más sobre sí misma y un poco más en torno al sol.
Y tú estás girando con ella.
Haz que se note.
Asómate, mira el mundo y sal a la calle.
La vida está pasando. Únete a ella.
Cada segundo es vida.
Cada instante la tierra gira un poco más sobre sí misma y un poco más en torno al sol. Y tú estás girando con ella.
Haz que se note.
miércoles, 22 de mayo de 2013
Soy
yo la que se desdobla en dos personas diferentes. Soy yo la que no comprende a ninguna
de las dos. Soy yo la que se destroza tratando de atender, satisfacer y
entender las dos partes de mí misma. La
única que trata de vivir y convivir con dos personas a la vez. También soy yo
la que sé que lo más sencillo sería hacer desaparecer a una de las dos. Elegir
la “yo misma’’ que me hace feliz, la Yo que quiero ser. Decidir cuál es el
papel que quiero interpretar el resto de mi vida.
Trato
de convencerme de que estoy entre yo y yo y no entre tú y yo. No sé cuál es la
parte más difícil. No sé si sería capaz de dejar todo aquello que me hace más
yo. Aunque no sé si es esa yo la que soy en realidad.
No
puedo vivir más tiempo escondiendo la cara verdadera. Puedes pensar que soy
buena y que te quiero y que estoy contigo. Y es cierto. Pero también es
mentira.
A veces, muy a menudo, aparece esa parte salvaje e innata que llevo tan dentro que nunca se marcha.
Antes me excusaba en el alcohol. Pero he demostrado con creces que no
es eso lo que me hace crecer.
Es el aburrimiento, y la rutina, y la
estabilidad, y la seguridad y todas esas cosas que hacen que mi vida parezca
normal, y predecible y, sobre todo, vulgar.
No
quiero una vida común. No quiero la vida que cualquiera podría tener.
Por
eso elijo, aun sin elegirlo, vivir muchas vidas en una.
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