Escribir es mi única forma de expresión, mi consuelo y mi desahogo. Es mi válvula de escape cuando los pensamientos se acumulan en mi estómago, me colapsan la garganta y me impiden respirar.
lunes, 3 de enero de 2011
Es impresionante la de clases de adicciones que existen. Sería demasiado fácil si solo fueran hábitos. Creo que la parte más dura de mandar a la mierda un hábito es querer mandarlo a la mierda. A menudo, las cosas empiezan de cero como una parte normal de tu vida y cruzan la línea de la obsesión. Pierdes el control. ''Que unas personas hagan cosas horribles no quiere decir que sean personas horribles.'' El caso es que la adicción no acaba bien porque, tarde o temprano, deja de hacer sentir bien y empieza a doler. Pero dicen que no mandas a la mierda un hábito hasta que caes en lo más bajo. Pero, ¿cuándo sabes que has caído? Porque no importa cuánto daño nos está haciendo algo; a veces, dejarlo marchar, nos duele más.
O comes o te comen
y no nos vamos a dejar morir de hambre.
Cada uno de vosotros es el único ejemplo de vosotros que jamás existirá. Y no hay ninguna autoridad en este mundo que pueda decir cómo comportarse en ningún momento o lugar. Las únicas cadenas que existen están en tu mente. Podeís hacer lo que queraís si poneís vuestra mente en ello. El amor es más fuerte que el miedo.
La revolución es ahora.
lunes, 29 de noviembre de 2010
Y yo ya no puedo hacer más si este más siempre resta.
¿Y si no regreso jamás y este ruido no cesa?
Volvamos a los orígenes. Sigamos un poco más allá. Todavía podemos llegar más lejos. Hasta el infinito. Vamos a volar muy alto. Corre. Pisa el acelerador hasta que todo ésto quede a miles de kilómetros de nosotros. Todavía podemos ir más deprisa. Lleguemos hasta el límite. Atravesemos esa frontera que separa el bien del mal. Dejemos todo atrás. Arriesgémoslo todo. Vamos a soñar una vez más. Puede que por última vez.
Sígueme por ese camino que no sé a dónde va. Vamos a perdernos con el aire y a no volver nunca.
Volvamos a los orígenes. Sigamos un poco más allá. Todavía podemos llegar más lejos. Hasta el infinito. Vamos a volar muy alto. Corre. Pisa el acelerador hasta que todo ésto quede a miles de kilómetros de nosotros. Todavía podemos ir más deprisa. Lleguemos hasta el límite. Atravesemos esa frontera que separa el bien del mal. Dejemos todo atrás. Arriesgémoslo todo. Vamos a soñar una vez más. Puede que por última vez.
Sígueme por ese camino que no sé a dónde va. Vamos a perdernos con el aire y a no volver nunca.
lunes, 22 de noviembre de 2010
Porque hoy es hoy.

Voy a dejar a un lado los para mañana para vivir pensando en hoy. Y voy a desterrar los antes porque ayer era ayer. Me voy a centrar en este preciso instante para dedicarme a un ''carpe diem'' constante. Porque he decidido que voy a ser tan feliz como yo quiera serlo. Que me voy a sujetar la sonrisa con imperdibles si hace falta, para llevarla continuamente puesta. Y es que hoy he mirado al sol de frente y me he llenado de energía y de ganas de comerme el mundo bocado a bocado, y eso es lo que voy a hacer.
Meriéndate el mundo conmigo, tú que me has ayudado.
jueves, 18 de noviembre de 2010
Todo ésto y mucho más.
¿Te apetece hablar?
- ¿de qué? -
No sé.
De todo y de nada.
De todo hasta llegar a nada y de nada hasta llegar a todo.
Sólo quiero hablar contigo.
¿Sabes?
Hoy he encendido mi viejo ordenador y me he inundado de recuerdos.
Antes guardaba todas nuestras conversaciones.
¿Te acuerdas del día que hicimos la carrera y coincidimos en el mismo segundo?
Todo está escrito y registrado. Para que nunca se olvide.
Es lo bueno de las letras.
Y en todas esas sucesiones de palabras era simplemente feliz.
Contigo era más niña que nunca.
Tenía alegría y fuerza y ganas.
Ganas de vivir y de comerme el mundo.
Pero todo aquello se quedó contigo.
Esa persona ya no existe y yo hace tiempo que no me reconozco.
Y llevo días, meses, años podré decir pronto, tratando de recuperar esa parte de mí, de volver a ser ese yo que era. Pero cada vez que lo intento llego al mismo punto y a la misma conclusión.
Sin ti no puedo.
Te perdí y yo me perdí contigo.
Sólo te pido que me ayudes a encontrarme.
Y a encontrarte.
- ¿de qué? -
No sé.
De todo y de nada.
De todo hasta llegar a nada y de nada hasta llegar a todo.
Sólo quiero hablar contigo.
¿Sabes?
Hoy he encendido mi viejo ordenador y me he inundado de recuerdos.
Antes guardaba todas nuestras conversaciones.
¿Te acuerdas del día que hicimos la carrera y coincidimos en el mismo segundo?
Todo está escrito y registrado. Para que nunca se olvide.
Es lo bueno de las letras.
Y en todas esas sucesiones de palabras era simplemente feliz.
Contigo era más niña que nunca.
Tenía alegría y fuerza y ganas.
Ganas de vivir y de comerme el mundo.
Pero todo aquello se quedó contigo.
Esa persona ya no existe y yo hace tiempo que no me reconozco.
Y llevo días, meses, años podré decir pronto, tratando de recuperar esa parte de mí, de volver a ser ese yo que era. Pero cada vez que lo intento llego al mismo punto y a la misma conclusión.
Sin ti no puedo.
Te perdí y yo me perdí contigo.
Sólo te pido que me ayudes a encontrarme.
Y a encontrarte.
martes, 2 de noviembre de 2010
Lo siento. Siento que lo hayas visto. Siento enredarte la cabeza. Siento volverte un poco más loco. Lo siento por mis idas y venidas. Por mis decisiones en caliente. Y luego más tarde, mis conclusiones indecisas equivocadas o acertadas, no lo sé. No espero que me entiendas. Yo misma sé que soy desconcertante y mis actos inexplicables. Pero es que tengo un cable en la cabeza que se cruza y se descruza cuando le viene en gana y que además no me avisa ni me indica en qué momento está cuerdo y cuándo está completamente enredado.
Yo misma ni me entiendo.
Unos días pienso una cosa y otros otra distinta. Y así no se puede vivir.
A mí no me queda otra opción que vivir con Mr. Hyde dentro de mí. Pero tú no tienes porqué cargar con mi locura. No es justo y no te lo mereces.
Yo misma ni me entiendo.
Unos días pienso una cosa y otros otra distinta. Y así no se puede vivir.
A mí no me queda otra opción que vivir con Mr. Hyde dentro de mí. Pero tú no tienes porqué cargar con mi locura. No es justo y no te lo mereces.
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