
Hoy he soñado contigo toda la noche.
Tú y yo corriendo juntos.
Acelerando.
Arriesgando.
Volando.
Y de pronto, de golpe y de frente, la realidad.
De nuevo lejos.
Ojala no hubiese despertado.
Aquellos que se esfuerzan en parecer constantemente cuerdos ante los demás que no esperen amores a quemarropa ni desgarrados desamores. Que no deseen nada más allá que más asfalto y más edificios. Para los tibios y los insensibles no hay mucho más. Se toman la vida en serio, hacen inversiones, compran, juegan a ser educados y respetables y son tan desgraciados que toman lo ajeno como propio sin ningún rubor, algunos tan sucios que son capaces de utilizar tu pan y tu futuro como su patio de recreo. Autentica basura humana. Vamos, unos hijos de puta.
Podría cambiarlo todo y en realidad, todo seguiría igual. Las cosas que son, son y punto. No hay más opciones. Por eso en el momento en el que decidí que ya no le quería más, empecé a quererle de nuevo, con más fuerza. No sé hasta que punto somos dueños de nuestras propias decisiones. Sólo sé que hay momentos.. Aceleraciones de cero a cien en las que todo puede cambiar y volver tan rápido como se fue. Del amor al odio no hay un paso.. Hay una décima de segundo. Instantes fugaces en los que los sentimientos se revolucionan, y vienen y van, y vuelven a marcharse.. Tan sólo hay que estar atentos para cogerlos al vuelo y no dejar que se escapen.